Julio César Chávez: “Contra Meldrick Taylor sentí la muerte”

In Boxeo by Leandro GambettaLeave a Comment

Julio César Chávez reveló que estuvo a punto de sufrir un derrame cerebral al término de su histórica pelea contra Meldrick Taylor en marzo de 1990.

“Yo pelee a un ritmo que no era el mío, pero era la única forma que yo le podía ganar, era round tras round donde yo tenía que forzarlo, forzarlo”, comentó en una conferencia con Carlos Muñoz. “Yo le pegaba cinco golpes, él me pegaba 10, 15, porque era mucho más rápido que yo, pero mis golpes eran de poder y lo fui minando poco a poquito, poco a poquito”.

Durante toda la pelea logró conectar en varias ocasiones a Taylor. Julio afirma que fue a su esquina para entrar al último round. Su representante lo animó para que saliera a buscar el nocaut en el último round y lo logró.

“Me dice mi mánager, Bufalo (QEPD), ‘vamos, Julio, es el último round, Julio, tú todavía puedes noquearlo, la pelea la vamos perdiendo, pero todavía puedes. Hazlo por tu familia, hazlo por México, por tus hijos’”, añadió Chávez. “Y me le quedo viendo y le digo, ‘¿y por mí qué, cabrón?’ Sus palabras fueron sabias”.

Hasta ese momento los jueces marcaron en las tarjetas 105-104 a favor de Chávez, 107-102 para Meldrick y 108-101 para el estadunidense. Julio salió en busca del nocaut que se dio a tres segundos de que finalizara el enfrentamiento.

“Yo le digo a mi hermano Rodolfo que quería vomitar, quería desmallarme, te lo juro por Dios”, siguió. “Si yo hubiera vomitado, no estaría platicando contigo, me hubiera pegado un derrame cerebral. Mi hermano me decía, ‘ganamos, ganamos’, ‘sí pero bájame del ring porque me quiero desmayar, quiero vomitar’. ‘No, no vomites’, porque siempre se viene el derrame cerebral y se muere la gente”.

Al final, Julio pidió que lo bañaran con agua fría y ya en caso de que no se sintiera bien, ya lo llevaran al hospital.

“Me llevaron al cuarto, había ganando la pelea más grande de mi carrera y todos estaban llorando, estaban tristes porque creían que me iba a pegar un derrame”, agrega Chávez. “Ya me había bañado con agua helada, a la media hora ya me recuperé, era agotamiento lo que traía. A todos los vi como están, ‘¿qué tienen, cabrones?’. Les dije, ya me recuperé, ahora si vamos a pistear”.

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