La oreja de Holyfield

In Boxeo, Noticias by Alfredo DuroLeave a Comment

Momento en el que Mike Tyson mordió la oreja a Evander Holyfield en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas 

Durante algún tiempo se ha venido especulando con la posibilidad de rememorar un nuevo enfrentamiento entre Mike Tyson y Evander Holyfield, dos leyendas del boxeo que, a pesar de su avanzada edad (57 años Holyfield y 53 Tyson) nos han deleitado con una serie de imágenes de entrenamientos que demuestran que se encuentran en mejor forma que algunos de los pesos pesados que hoy día están en activo. Se llegó a poner la fecha del 11 de julio para celebrar el combate en Diriyah, Arabia Saudí, pero no será así. “Iron” Tyson ha dejado claro que su vuelta al ring sólo tiene que ver con fines benéficos y que, por tanto, no se volverá a ver las caras con Holyfield a pesar de la insistencia de “The Real Deal”, el hombre que estuvo a punto de perder completamente su oreja en aquella mítica pelea que les enfrentó hace 23 años.

“El sonido y la furia” es el título de una novela que William Faulkner escribió en 1929 y ese fue justamente el reclamo que el promotor Don King utilizó para “venderle” al planeta el combate de revancha entre los dos pesos pesados que, desde la retirada de Cassius Clay, más y mejor habían honrado la memoria del irremplazable Muhammad Ali. Y no pareció faltarle acierto al polémico promotor porque sonaron como pocas veces los golpes, los gritos y hasta las miradas. Sonó el MGM de Las Vegas como solamente puede ocurrir cuando un ring se convierte en el centro del universo. Pero si algo dejó aquel combate para la historia, fue la furia. Sonó como nunca la furia de Mike Tyson contra su rival, que ya le había derrotado en noviembre de 1996 y defendía su título de campeón del mundo en un estado físico pletórico y excepcional. Sonó de forma dramática la furia de “Ironal morder la oreja de Holyfield en el tercer asalto y arrancarle de cuajo un trozo de cartílago de varios centímetros.

“Fueron las drogas. Sólo pensaba en las drogas. Creía que era Dios, me sentía como si fuera Dios, pero lo hecho, hecho está. No pensaba en el boxeo cuando lo mordí. No me preocupaba el boxeo. Estuvo muy mal lo que hice. Me volví loco”. Mike Tyson repitió varias veces con el paso de los años que estaba drogado cuando mordió a Holyfield y que era imposible que el efecto de las drogas que en aquel momento consumía con exceso hubiera desaparecido de su cuerpo y su cerebro. Lo cierto es que aquel inexplicable mordisco de Tyson convirtió a la oreja de Evander Holyfield en la más importante de la historia de la humanidad junto a la de Van Gogh. Una oreja que, a diferencia de la del ilustre pintor holandés, se conserva en un recipiente de formol y forma parte de la colección privada de Pete Stevens, un financiero norteamericano que la adquirió en Nueva York un año más tarde de la pelea por la módica suma de 18.000 dólares. Se cuenta que el trozo de la oreja se lo compró a uno de los miembros del servicio de seguridad del hotel de Las Vegas donde se celebró el combate, pero nunca sabremos del todo si de verdad se trata de la auténtica oreja. Holyfield y su preparador físico, Tim Hallmark, se han cansado de repetir que perdieron el trozo de oreja que les había entregado uno de los empleados de limpieza del ring en el viaje en la ambulancia desde el hotel MGM hasta el hospital. ¿Qué pasó entonces con la verdadera oreja de Holyfield?

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