Sean Strickland volvió a generar polémica al revelar que aceptó la revancha contra Dricus du Plessis mientras aún se recuperaba de una lesión en el hombro. El ex campeón de peso medio de UFC fue contundente al describir la situación y apuntó directamente a la presión que, según él, ejercen sobre los peleadores desde la promotora.
“No le digas que no [a la UFC], son nuestros proxenetas. No le digas que no al maestro. Me arrinconaron al aceptar esa pelea”, expresó Strickland en declaraciones citadas por @jonbernardk, dejando en evidencia su malestar con la dinámica interna del negocio. Sus palabras reflejan una realidad que muchos luchadores mencionan en privado, pero pocos se animan a exponer públicamente.
Strickland venía de una dura derrota ante du Plessis y, de acuerdo con su versión, no se encontraba en condiciones físicas ideales para volver a enfrentarlo. Aun así, aceptó el combate por temor a las consecuencias de rechazar una oferta de UFC, como quedar relegado en el ranking o perder oportunidades futuras.
La confesión reabre el debate sobre la relación entre la empresa y los peleadores, especialmente en lo referido a la salud y los tiempos de recuperación. Mientras tanto, Strickland continúa fiel a su estilo frontal, sin filtros y dispuesto a decir en voz alta lo que muchos prefieren callar.

