El estadounidense Colby Covington decidió no avanzar con la propuesta de enfrentar a Sean Strickland en un combate de lucha libre en el evento RAF 14, previsto para el 23 de octubre en Las Vegas.
Según trascendió, la negociación se frenó por diferencias en el peso pactado. Mientras Strickland estaba dispuesto a competir, puso como condición un límite de 200 libras. Covington, en cambio, pretendía bajar ese número a 190, lo que terminó por bloquear el acuerdo.
La posibilidad había generado interés por el cruce de estilos y personalidades, dos factores que suelen potenciar este tipo de exhibiciones. Sin embargo, las condiciones físicas y la falta de consenso terminaron inclinando la balanza.

El episodio vuelve a poner en evidencia uno de los puntos más sensibles en este tipo de eventos: la dificultad para cerrar acuerdos cuando no hay coincidencias en los términos deportivos.
Por ahora, el combate queda descartado y ambos peleadores seguirán caminos separados, al menos en el corto plazo.

