El campeón sudafricano Dricus du Plessis volvió a encender la escena del peso medio al asegurar que su próximo oponente ya aceptó el combate, aunque todavía no firmó el contrato. La declaración generó ruido inmediato dentro del entorno de la UFC, donde los tiempos y formalidades suelen marcar la diferencia entre una pelea concreta y una simple negociación.
En las últimas horas, el nombre de Kamaru Usman tomó fuerza como posible rival. El ex campeón welter aparece como una opción atractiva tanto desde lo deportivo como desde lo comercial, en un cruce que podría romper esquemas entre divisiones.

Sin embargo, la falta de firma deja abierta la incertidumbre. En la UFC, los acuerdos verbales no siempre se traducen en peleas confirmadas, y más de una vez combates muy esperados quedaron en la nada.
Mientras tanto, Du Plessis mantiene la presión pública, una estrategia habitual para acelerar negociaciones. El mensaje es claro: el combate está encaminado, pero falta el paso decisivo. Ahora, todo depende de que el contrato llegue a la mesa… y sea firmado.

